¿Por qué caballos?

Las personas familiarizadas con caballos reconocen y entienden el vínculo emocionalmente intenso que se tiende a construir con estos animales. El establecer relaciones constantes con los caballos tiende a influir de manera significativa en los procesos emocionales de quienes los acompañan.

Siempre y cuando la relación sea responsable, respetuosa y cuidadosa, los caballos tienden a facilitar un encuentro naturalmente beneficioso, sacando a la luz sus cualidades y nobleza que enriquecien la interacción.

Los caballos que participan en este proceso, viven libres en los cerros la mayor parte del tiempo, lo cual les permite desarrollar plenamente su instinto animal y a su vez son capaces de construir una relación cercana con los humanos. Dos cualidades fundamentales para que sean co-facilitadores del proceso terapéutico.

Este hermoso animal, es un animal social que vive en manada. Dentro de su grupo, suelen tener papeles definidos mostrando un alto nivel de pertenencia dentro de su manada, con los suyos. Así mismo, cada caballo en particular suele presentar diferentes preferencias, actitudes y rasgos comportamentales. Esta diversidad de actitudes y forma de comportarse, crea relaciones particulares entre cada caballo y persona que otorga una riqueza en la interacción, que al hacerla consciente, permite sacar a la luz material psicológico que la persona puede extrapolar “metafóricamente” a sus relaciones sociales humanas, sirviendo como material para la introspección y el desarrollo personal.

Para algunos los caballos son animales intimidantes y poderosos con quienes el encuentro directo se convierte en una oportunidad para atravesar los temores, e inseguridades, reconociendo y empoderándose de los propios recursos expresivos, corporales y relacionales que se despliegan en el triángulo de interacción entre el caballo, terapeuta y consultante.


Caballos: Espejos y reflejos claros de nuestras emociones
Asociado a lo anterior, los caballos son sensibles a la comunicación no verbal y responden de manera refleja a los mensajes no verbales que reciben de las personas, prestando especial atención a lo que expresa el cuerpo, la postura, las expresiones faciales, la intensidad y la entonación de la voz. Su respuesta siempre será directa, inmediata y auténtica. Los caballos atienden, perciben y responden comunicándose plenamente a través de lo que expresa nuestro cuerpo y las emociones que reflejamos. Esta forma de comunicación facilita la toma de consciencia de la persona sobre su campo corporal-emocional, permitiendo hacer consciente lo inconsciente, abriendo el espacio para que emerja nuevo material psicológico y posibilitando su integración consciente en un contexto contenido emocionalmente, facilitado por el terapeuta.


Facilita el aprendizaje de la expresión coherente entre cuerpo, emoción y mente.
A su vez, la relación con los caballos ayuda a observar y clarificar cuando una persona genera incoherencias en los mensajes entregados, lo cual usualmente crea dificultades en el plano de las comunicaciones interpersonales, manifestándose también en otras áreas de la vida del consultante. Por ejemplo, en ocasiones puede ocurrir que una persona tiene una intención, pero su cuerpo y emociones no se expresan en coherencia con lo que la persona quiere, entregando mensajes inequívocos, sin poder concretizar su intención inicial. Respecto a esto, el caballo responderá únicamente en base a lo que el cuerpo expresa, dejando en evidencia si guarda o no una relación con la intención original del consultante, abriendo paso para trabajar la expresión coherente entre cuerpo-mente y emoción. De esta forma, este encuentro facilita la auto-observación de la persona, facilitando la expresión coherente de sus intenciones, desarrollando la comunicación asertiva. “Así, si sé claramente lo que quiero, puedo expresarlo claramente. Si puedo expresarlo claramente, puedo acercarme a construir las relaciones y la vida que realmente quiero vivir”


La relación con el caballo: Plataforma donde se expresan nuestros patrones y comportamientos arraigados
En el encuentro directo con el caballo, la comunicación transcurre principalmente en el plano no verbal lo cual enciende automáticamente la atención de nuestro campo emocional-corporal. De esta forma, la relación tiende a despertar los patrones de interpretación, de relación y los mecanismos de defensa y respuesta mayormente arraigados en la persona. Algunas personas dirán “el caballo es terco” o “el caballo no me quiere”, emergiendo los juicios mentales que bloquean y tienden a afectar cotidianamente a la persona. Así mismo, cuando cambia la interpretación y la actitud desde la cual te relacionas con el caballo, ellos responden de manera distinta.

Tú cambias y el entorno lo hace contigo.

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